2 jul 2012

¿Algún socialista en la sala?

Nadie puede negar, ni yo mismo lo haré, mi postura crítica hacia el PSOE -y al socialismo valenciano en particular- durante estos últimos dos años. En este tiempo he visto un partido dividido, hundido, pesimista, anclado en luchas de otro siglo... y lo más grave, sin líder. A la pregunta ''¿algún socialista en la sala?'' le ha sucedido el violento silencio del que no sabe lo que significa esta misma cuestión. Este partido, me atreveré a decir el mío -aunque algunos me critiquen-, lleva demasiado tiempo vagando por el desierto, y puede parecer que la cantimplora queda cada vez más seca.

Uno de los feudos socialistas más golpeados por esta crisis política, moral o de principios ha sido el más cercano a un servidor, el socialismo valenciano. Juntas gestoras, luchas internas, las malditas familias, escándalos de corrupción... todo esto ha hecho que nuestro partido haya recibido golpes de todas las clases, que la gente haya dejado de confiar en la alternativa, que en definitiva nos hayan retirado el voto. ¿Cómo arreglar esto? Todo barco necesita un capitán, alguien con sentido común al frente, formado, con valores, que represente una idea, que aglutine, que concilie.

Gabriel Echávarri (Alicante, 1970), abogado, licenciado en derecho por la UA. Este es el capitán que puede llevar al socialismo alicantino primero, y al que sea necesario después, a una nueva era de progreso y unión. No se me ocurre nadie mejor para sacar a este barco de la sempiterna encalladura en la que se encontraba. Nadie mejor que él para conducir la nave por un mar revuelto en este siglo XXI.

Los que me conozcan sabrán que rara vez puse la mano en el fuego por alguien, y que a la hora de hablar de política, he defendido a pocos hombres, pues siempre ha salido de mi algún aspecto a criticar de cualquiera de los hombres o mujeres tratados en este blog, sean de izquierdas o de derechas. Aunque toda comparación sean odiosa, recuerdo que en una entrada anterior ''hice campaña'' a favor de Fraçois Hollande, y de momento las circunstancias me están dando la razón. Fíjense hasta que punto he desconfiado y criticado a cualquiera, que hasta con personas de mi misma carne y de mi misma sangre he llegado a discutir, siempre en buen ambiente claro está.

A toda corrección política y sentido común de Gabriel, se ha de añadir el potencial personal con el que cuenta. He de confesar que antes de conocerle desconfiaba en cierto grado del gremio de los abogados, es cierto que puede que tuviera una imagen distorsionada de lo que representan, pero tenía un cierto recelo hacia esta profesión. Gabriel cambió esa imagen. En circunstancias adversas es cuando se conoce realmente a las personas. En aquel octubre del pasado año conocí a la persona, y al conciliador dicho sea de paso, él sabe cómo, dónde y cuándo.

Poco más que añadir. En este hombre podemos confiar, de hecho deposito en Gabriel toda esperanza de futuro para esta tierra. Estoy seguro que es el líder que necesitamos, probablemente no coincidamos en todo, pero nadie mejor que él para ponerse al frente. Confiad en él, de ahora en adelante.

Alejandro Manzaneque

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