Antes de entrar en materia, disculparme por mi tardanza en actualizar esta nuestra puerta hacia la izquierda, 2º de Bachillerato es un curso duro, y una vez llegados a buen puerto, podemos volver a coger la pluma y acuchillar con ella. Una aclaración previa a la construcción de este artículo es la referente a ciertos adjetivos que podré emplear. Ninguno de ellos tiene carga racial como mucha gente, ansiosa de contradecirme y desacreditarme, pudiera pensar. En este país ser racista es agredirse a si mismo, es no regar las raíces que nos componen. Yo, a parte de andaluz y manchego (alicantino de nacimiento), soy árabe, francés y catalán por ascendencia, y junto a todo ello, ciudadano del mundo.
Ciertas tribus indígenas originarias de mesoamérica (EEUU) ven como las autoridades federales crean reservas, con el fin de preservar ''sus costumbres de vida''. En estas reservas los nativos americanos aplican su propia ley, sus propias costumbres, siendo además subvencionados con fondos públicos. Esta medida me parece aberrante cuando menos. Usted no puede arrebatar a una persona su medio de vida, dejándola de mero florero para los que pasan, hacen fotos, entran en sus casinos y se marchan. Son cazadores, pues dejemos que cacen, son recolectores, que recolecten pues.
Una situación parecida pasa en la radio española. Si observa usted el dial desde el 87.5 hasta el 108.0, observará cuatro tipos de radio:
- Radio María: radiodifusión, latina por lo general, destinada a viejas beatillas.
- Radio Chimbamba: emisoras latinas, por lo general incompetentes y subvencionadas (los de la reserva).
- Radio Zorrenfila: radiofórmulas con Wisin & Yandel, la gasolina y todos esos subgéneros deplorables.
- Radio Desinformativa: generalistas, nacionales y alejadas.
Mi rechazo a este sistema radioformulista viene descrito en mi propio ADN: ateo, anti-ghetto, melómano y localista.
El grito que quiero bordar en estas líneas es el necesario para acabar con un sistema radiante que está acabando con el prestigio de un medio, que desde principios del siglo XX, ha conectado, informado, narrado todo tipo de hechos históricos, que más que un medio es un fenómeno. Gracias a la radio muchas vidas han sido salvadas, y otras han adquirido sentido. La radio ha conectado naciones, ha hecho que la voz de los profesionales narradores rasgaran fronteras físicas e ideológicas para entrar por las ventanas, entre las cortinas de la férrea censura. La radio debilitó a Franco, y ayudó mediante Radio España Independiente a cimentar los pilares básicos de la democracia que hoy disfrutamos. LA RADIO TE DARÁ LA LIBERTAD.
Para ello debemos desterrar totalmente la incompetencia de algunos parásitos como pudieran ser directores de emisoras que conozco personalmente, entre ellos James Guengue (Latina FM) o Jorge Correa (Fiesta FM), debemos promover un profesionalismo en un sector que esta gente está destruyendo. Hay que conseguir además un giro hacia lo local, creando una radio de calidad que se vuelva hacia la información más nuestra, sin censuras como las de antaño protagonizadas por Alperi allá por los 90, o que la señorita Espe I de Madrid pone en marcha. Además, tenemos que variar en el contenido musical, nuestra generación se ve abocada al desconocimiento de la sobreestimulación de personajes como pintorescos que abarrotan la cultura pop. Por último, debemos resucitar las emisiones de Onda Corta, para que nuestro anhelo llegue a los cinco continentes sin censura ni barrera alguna, hecho que nos ayudaría además a crear confianza.
Todo esto es necesario para resucitar la radio. Para concluir, os dejo un clip de Radio España Independiente, estación pirenaica, para que veáis en su contexto como con pocos medios se puede hacer radio de calidad.
http://www.ivoox.com/radio-espana-independiente-audios-mp3_rf_175252_1.html
Alejandro Manzaneque
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