17 ago 2012

Cómo salir de una crisis

No soy economista, no entiendo ni de mercados, ni de bolsas ni nada parecido a todo ese mamoneo bursátil que permite a unos cuantos robar y enriquecerse sin problema alguno. Me han llamado desde socialista ''a lo Espartaco'', a rojo estalinista sin remedio, dicho lo primero con cariño y lo segundo desde el odio y la ignorancia. No soy nada de lo anterior, soy un historiador, un humanista, un socialista verdadero, pero verdadero de verdad.

Todo lo que soy y todo lo que veo ha dejado en mi unas cuantas conclusiones, tal vez erróneas por mi desconocimiento de la materia, o tal vez contaminadas ideológicamente por mi lado más revolucionario, pero que son a grandes rasgos esas SOLUCIONES, a mi parecer, para salir de este profundo pozo, y terminar con este postcapitalismo monstruoso sin tez humana que destruye la sociedad y nos convierte en esclavos:



1º Reforma Educativa: Es necesario crear una generación de trabajadores estadistas que entienda el mundo más allá de los libros. Como ejemplo encontramos el activismo 15M, siendo éstos licenciados que creían al mundo de color de rosa con su título en la mano, sin conocer lo que fuera les esperaba. En otras palabras, tenemos que educar personas que sepan mover el culito, en vez de simples máquinas de memorizar datos, que luego serán el objetivo de empresarios sin escrúpulos para ser manipulados, explotados y utilizados. Más práctica y más cultura.

2º Intervencionismo: Es obligación de los Estados mantener un orden económico a salvo de manipuladores y especuladores que jueguen con la prosperidad y libertad de la sociedad. Son los Estados los que deben hacerse cargo de las grandes empresas, que son el principal activo del gran tejido económico y empresarial. Así pues, debe recorrer Europa una ola de nacionalizaciones que deje fuera de los mercados a los empresarios corruptos y malversadores, haciéndose cargo de dichas corporaciones los más cualificados economistas y gestores que nuestra educación pueda formar, siendo vigilados estos gestores por el pueblo soberano en pro de sus intereses.

3º Proteccionismo: Nuestra competitividad en cualquiera de los sectores económicos se ve amenazada por una constante rebaja de los precios de producción de países, que por así decirlo, no cumplen las reglas. Mientras en Europa tenemos una legislación que tiene como objetivo hacer más justa la relación obrero patrón (aunque esto no se lleve a cabo demasiado), tenemos países, principalmente China, Vietnam y algunos del 3er mundo (si estos no lo son), que no cumplen las reglas del juego, manteniendo a sus trabajadores en un régimen de semiesclavitud, sin derechos garantizados. La solución es imponer aranceles a estos productos que igualen su cota de mercado al nuestro, imponiéndose la calidad europea y fomentando además el empleo, al poder colocar en nuestros mercados productos fabricados en casa, con todas las garantías laborales y cualitativas.

4º Recuperación social: Una vez culminadas estas reformas, estamos en el momento de recuperar las metas sociales perdidas recientemente, que tanto costaron a nuestras pasadas generaciones. Educación, sanidad, dependencia... con una balanza comercial estable y una sociedad libre de deudas capitalistas es posible.

5º Libertad plena: Teniendo cubierto lo económico y lo social, pilares básicos del Estado del Bienestar, es hora de preguntar el pueblo soberano, con sus necesidades cubiertas, el porvenir ideológico y político que desea. Si bien es probable que todo poder conservador y taciturno sea abolido al comienzo de este proceso por una generación culturizada, la democracia nos exige que el pueblo legitime nuestras acciones.



Este marco de actuación solo es posible, a mi parecer, en un Estado Socialista Republicano. Así entiende un servidor como debe ser dicho Estado, libre y dueño de su destino, sin especulación y sin grilletes que soslayen su soberanía plena.

Alejandro Manzaneque

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