8 nov 2012

Lo que la historia nos dicta

Creo que Salvador lo dijo mejor que yo: ''Hay jóvenes viejos, y viejos jóvenes, y en estos últimos me incluyo yo''. Y es cierto. Es un hecho manifiesto que nuestra sociedad no funciona, no hay que ser catedrático, doctor en ciencias políticas, economista o medianamente espabilado para darse cuenta. El quid de la cuestión es dar con el problema, y aún más importante, dar con la solución.

¿El problema? Cada día pienso con más certeza que es nuestro, del grueso de la sociedad. La sociedad piensa que su única responsabilidad para el funcionamiento de la democracia es depositar un papel en una urna cada cuatro años. Grandísimo error. La democracia consiste en la participación directa de todos los estamentos invitados a la política, esto es, al gobierno de la polis. Dejando esta función cívica vacía, damos pie a que cierto sector de la política se corrompa progresivamente. Ya lo decía Maquiavelo cuando afirmaba que la ambición del ser humano superaba a los sistemas y los destruía. Por ello, la sociedad debe implicarse, debe proponer, debe asambleizar, debe inmiscuirse en todo lo que al gobierno de la polis interesa. ¿Los apolíticos? Analfabetos sociales, dado que dan la espalda a problemas que les afectan cada día. ¿15-M, Rodea el Congreso y demás? Respuesta fácil a un problema complejo, un discurso vacío de contenido amparado en la violencia, con tildes populistas que aseguran su éxito y pervivencia.

¿La solución? No creo que sea la violencia, los piquetes, los actos masivos que demuestran más borregueo que ideas concretas. Si creemos que el poder actúa mal, cambiémoslo. Cuando algo se rompe lo cambiamos, con toda calma, con toda serenidad, nos implicamos en ese problema, y no nos limitamos a protestar a dios sabe qué, dios sabe cuándo y dios sabe cómo. Propuestas, inteligencia, diálogo señores, diálogo. Si pretendemos construir una sociedad justa y cívica, hagámoslo juntos, desde la justicia y el civismo. Las cosas se construyen a base de la actitud empleada en dicho esfuerzo. El poder de las bases es efectivo desde la participación, no desde el pataleo constante y la total ausencia de ideas.

Antes de querer cambiar, debemos plantearnos hacia dónde. Y ese dónde no pasa ni por los piquetes que privan los derechos y la libertad de mucha gente, ni por Gandía Shore, ni por el fútbol, ni por las sandeces que nos intentan vender para adormilarnos, el maldito opio del pueblo. Despertad, leed, sed conscientes del problema y proponed, es la única manera de salir de esta todos juntos, de forma justa, y hacia un horizonte mejor.

Alejandro Manzaneque

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