28 feb 2012

Con Franco estábamos mejor

No amigos, no me he vuelto loco. ¿Nunca os habéis parado a reflexionar en todo el follón que supone pensar, manifestarse, hacer huelga? Esto nos lo ahorraba el enano bajo palio a golpe de dictadura, la democracia directa, si señor. Ese es el método, ese es el camino. Bueno, después de esta pequeña divagación volvemos a tiempos en los que, casi siempre, podemos pensar por nosotros mismos.

Todo esto viene al hilo de la huelga convocada para mañana miércoles. En las situaciones críticas como esta, es donde podéis encontrar la gente de verdad comprometida, y los neoliberales ultraconservadores que se hallan infiltrados en el sistema, probablemente en contra de su voluntad. Personas que prefieren pasar hambre a que otras tendencias o maneras de actuar sean llevadas a cabo. Los que compartan pupitre conmigo sabrán a quien me refiero, ni una palabra más.

Esta gente es la instigadora de la contrarreforma fascista, portavoz de los deseos de la derecha española. Gente, personajes de la vida, de aquellos que por falta de ánima o de propia razón pasan por ella sin pena ni gloria, actitud que se hace patente en su falta de espíritu y abandono personal. Me aventuraría a decir, que lo peor de todo esto, es que dicho colectivo prentende, y en algunos casos lo consigue, hacer calar este desánimo, esa ideología ''de los brazos caídos'', tirando de demagogia hasta para ir al water, que solo nos demuestra el vacío de contenido de su razón, la poca palabra de sus palabras. Poca palabra, suena irónico.

Pero no os engañéis, en el sector opuesto tampoco vas a encontrar posturas ''comprometidas'', ''progres''. Soy alumno de 2º de Bachillerato, vivo entre semana en un piso de Alicante y los sábados y domingos me traslado al domicilio familiar en el extrarradio. Me suelo quedar para estar con mis amigos, con mi pareja... pero ante la avalancha de examenes y trabajos decidí volver a casa antes y terminarlos. Imaginad mi cara el lunes cuando me critican por no acudir a una manifestación programada para el sábado, un profesor para más inri. Utilizo mi tiempo libre para estudiar, la mayoría de las veces cosas inútiles que usted/es me mandan, ¿cree de verdad que tengo ahora algo de tiempo para manifestarme? Ojalá, y ojalá además la enseñanza que usted/es me imparten fuera útil, y ojalá usted/es no fueran en ocasiones tan hipócritas, con o sin condicionamiento mental.

Compañeros, compañeras, ¿cómo deciros de modo educado que sigáis vuestro camino, vuestra razón? Que condicionarse no es condicionarse si no dejarse influir en el momento en que tu eres dueño de tus pensamientos, en el momento en el cual los asimilas, no los aprendes como autómata. Como ejemplo pondré que el significado del inexistente PER lo aprendí como un autómata, pero conceptos como lucha, honradez, obrero y república los aprendí de otra manera. Sed libres, que ni un extremo ni el otro os va a regalar la panacea que os promete.

Y mañana... Clint Eastwood dirá. (Diría dios, pero soy ateo, por lo tanto nombro alguien a quien admiro.)

Alejandro Manzaneque

1 comentario:

  1. Creo que ésos de los que hablas, los que no han ido a la huelga, no son neoliberales -ni siquiera comprenderán que cohoneh es eso- sino simples cretinos alienados que no son capaces de comprender lo importante que es defender nuestros derechos contra una burguesía cada vez más agresiva.

    En fin, son, resumiendo, analfabetos políticos.

    "El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

    Bertolt Brecht

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